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Covid-19: desigualdad y coronavirus, los compañeros indeseables

Tras siglos conviviendo con la desigualdad, ya nos habíamos acostumbrado a ella. El coronavirus, al parecer, llegó para quedarse y hacerse endémico. ¿Cómo conviviremos con la Covid-19? ¿Es posible revertir la situación y ganar la batalla?

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11 ago. 2021

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Observatorio de Pandemias

"El impacto de la pandemia del coronavirus SARS-CoV2 se puede estimar en pérdidas humanas millonarias y en pérdidas económicas trillonarias, pero lo más evidente y mejor distribuido es el impacto en la vida de las personas. Nuestras vidas han sido transformadas."


Existe cierto consenso, aunque insuficiente responsabilidad sobre la importancia de la calidad en la información. Toda la atención estuvo centrada en la obtención de la vacuna y en medidas de prevención del contagio, pero nos olvidamos de las medidas de prevención preservadoras de la confianza de los individuos en su sistema.


También, se apreció cierta indolencia en el mundo respecto a la carrera por la inmunidad global. Abstraídos en el logro de la inmunidad nacional y atascados por la resistencia ideológica a la vacunación, la lenta progresión de la vacunación en países de bajos recursos constituye un campo fértil para la germinación de nuevas variantes que amenazan a todos: vacunados y no vacunados.


Las consecuencias están hoy a la vista: olas sucesivas, contagios desbordados, variantes controladas por vacunas, sistemas sanitarios exhaustos, economías que se abrieron en condiciones de intermitencia y tremendos cuellos de botella logísticos en el mundo.


Con tantos sucesos de fuente diversa, acaeciendo en paralelo la magnitud de los desafíos, no es visible y los problemas fundamentales pueden ser malinterpretados por lo cual es siempre importante un repaso y síntesis:



  • Las medidas de protección personal y restricciones de movilidad son las herramientas contra el contagio.
  • Los programas de vacunación son el arma para acabar con la pandemia.
  • La verificación de información haciéndola confiable, constituye la palanca social para restituir la confianza, vencer la resistencia ideológica y alcanzar el nivel de inmunidad en cada país.


Pero mientras más se retrase el nivel de inmunidad de rebaño (herd inmunity), la efectividad de las vacunas frente a nuevas variantes se reducirá. El estado de alerta sanitaria continuará y la economía mundial tenderá a la intermitencia por razones sanitarias.


Si no hacemos algo muy grande para revertir esta situación, no vamos a concluir esta batalla y no podremos prepararnos para las próximas pandemias. Esta solo fue la primera. En adelante necesitamos un enfoque más holístico y comprender la interdependencia de las posibles soluciones. La crisis pandémica, post pandémica y pre pandémica próxima van más allá de lo estrictamente médico y científico.



Bajo este contexto, McKinsey convocó a un panel multidisciplinario de cinco expertos de diversas disciplinas (Eric Achtmann, inversionista de riesgo; Raquel Bono, ex directora en la Agencia Defensa de Salud; Anita Goel, física y experta en seguridad sanitaria global; Margaret Hanson-Muse, diplomática experta en seguridad nacional y Steven Jones (Científico creador de la primera vacuna contra el Ébola).


La intención fue redactar “Inyección de realidad: el verdadero costo del COVID-19” un libro blanco que debería guiar las decisiones en los EE.UU. para reducir la ambigüedad, empoderar ciudadanos, cristalizar liderazgos para gestionar mejor el fin de esta pandemia e iniciar la planificación para tomar mejores decisiones en la próxima pandemia.

Puede leer el diálogo completo aquí


La conversación base es extensa y por momentos muy técnica, pero al partir del principio de la realidad, nos deja un espacio para procesarlas y plantear – partiendo de sus enunciados - algunas conclusiones propias.


Para comenzar, es poco probable que alguna vez alcancemos la inmunidad colectiva global y esto significa que el virus tiene oportunidades para mutar tornándose cada vez más agresivo. La respuesta del sistema con vacunas y fortalecer el sistema de salud es lo correcto, pero no la solución final.


Las pruebas antígenas y moleculares son la herramienta para proteger a las personas y a la vez verificar la performance de las vacunas que se vayan aplicando en el mundo. Estas se irán sofisticando hasta llegar a ser multipropósito, pero el acceso a ellas en países de menor renta, condiciona la capacidad de observación y alerta de sus sistemas locales. Aquí surge otra problema endémico: la desigualdad.


Durante los dos últimos siglos hemos convivido con la desigualdad y nos habíamos acostumbrado a ella. Ahora todo parece indicar que vamos a convivir con el COVID-19, y tendremos que acostumbrarnos. La humanidad va a convivir con dos males que llegaron fugazmente y se hicieron endémicos en nuestra sociedad: Desigualdad y Coronavirus.