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Darwin y el viejo paradigma

La evolución humana a través de la competencia teorizada por Charles Darwin en 185,9 se convirtió en paradigma. En 1967, la bióloga Lynn Margulis la confrontó con su teoría de las células complejas evolutivas a través de la cooperación.

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26 ago. 2021

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Observatorio de Pandemias

LAS DECISIONES DE POLÍTICA GLOBAL


Las decisiones políticas y económicas que se vienen tomando en el mundo parecen irracionales, sin perspectiva de futuro ni sustentabilidad, con dolorosos ejemplos a la vista: el calentamiento del planeta, cuya advertencia al 2100 fue desoída por los países industrializados y el reto de la inmunidad global contra el coronavirus, con países actuando en función a sus intereses locales ignorando a la OMS.


El ente sanitario global clama por la vacunación en África y los países con mayores recursos prefieren priorizar su reactivación. Esta paradoja no es nueva: desde hace décadas se sostiene que se producen suficientes alimentos en el mundo y no deberían existir las hambrunas. Incluso, hoy se producen suficientes vacunas para que el mundo avance en bloque hacia la inmunidad. Sin embargo, vistos los resultados desiguales, la inmunidad global es casi una utopía.


Los graves problemas de alimentación, cambio climático, pandemia, violencia y pobreza son efectos de nuestras decisiones. No son casualidad, pero sí tienen causalidad.



¿QUÉ CAUSA LAS DECISIONES ERRÓNEAS?


Las naciones más desarrolladas son las más educadas y participativas, allí se gestan los movimientos más libertarios e igualitarios, son las que pagan más impuestos y reciben más servicios, pero también son las más críticas con sus gobiernos. ¿Cómo es posible que acepten decisiones que sabemos son nocivas para el mundo?


La respuesta viene de la ciencia. En el reciente artículo de New York Times, Sabina y Sandra Caula reflexionan sobre la validez de los hallazgos científicos para la toma de decisiones basándose en los trabajos de la bióloga Lynn Margulis, autora de la teoría de las células complejas como mecanismo de evolución contradiciendo abiertamente el muy difundido paradigma evolutivo de la sobrevivencia del más apto, basado en “El Origen de las especies” de Charles Darwin de 1859.


La obra fue desafiada por Margulis desde 1967 en adelante, y generó un cambio telúrico en los estudios sobre la evolución de los seres vivo. “No es solo el más fuerte o el más apto el que sobrevive, también es vital que los organismos cooperen entre sí para que la evolución se produzca”. Para el modelo industrialista, esta teoría iba más allá de la retórica, fue una provocación.

 



EL DARWINISMO ECONÓMICO Y POLÍTICO


Es importante contextualizar la teoría evolucionista de Darwin en 1867. Se dio en plena revolución industrial cuando los ferrocarriles se construían y las plantas se mecanizaban aceleradamente en el mundo. En ese contexto expansivo y sustitutivo, la idea de una selección natural mediante la competencia entre individuos y un estado que dejaba hacer/dejaba pasar, calzaba perfectamente.


El concepto quedó tan arraigado que, 150 años después, Occidente considera que una democracia está intrínsecamente relacionada tanto a la libertad del individuo como a la competencia, con un estado vigilante para corregir las fallas de mercado y evitar abusos por posición dominante. Confrontados con el cambio climático acelerado, hambrunas, desigualdad, guerras y ahora una pandemia global, esta evidencia nos hace pensar que la Dra. Margulis tenía razón: la competencia nos enfrenta y, si hemos sobrevivido, es por la cooperación, pues la competencia es un paradigma moderno.



LA TEORÍA DE MARGULIS


Sabina y Sandra Caula relatan que cuando la secuenciación del ADN probó sus hipótesis, vino el tardío reconocimiento a un descubrimiento realmente disruptivo, el cual sintetizan así:


“Las células complejas (eucariotas) provienen de células sencillas (procariotas) que se integraron en una relación de beneficio mutuo (simbiosis). Si una célula integrada tenia habilidades diferenciadas – por ejemplo, capacidad para respirar oxigeno o procesar energía solar – compartía esta ventaja con la célula hospedante y esta a su vez le ofrecía un medio estable y rico en nutrientes a la primera. Ese es el origen de los órganos internos celulares (organelos), mitocondrias (pulmones celulares) y cloroplastos (fotosintetizadores).”


Margulis demostró que la cooperación es origen de uno de los más importantes saltos evolutivos: pasar de una célula simple a célula compleja a través de la simbiogénesis, la cual, hoy en día, es aceptada por los científicos como la asociación, integración y cooperación entre diferentes especies para originar nuevas formas de vida.

 


¿HAY POSIBILIDADES DE SUSTITUIR EL DARWINISMO POR MARGULISMO?


Con tanta evidencia generada en todos los campos, se debería estar tomando decisiones basadas en ella, pero es así, la política mundial respira vientos de regresión y convulsión implementando malas decisiones basadas en paradigmas y estigmas con resultados desalentadores: recursos naturales cada vez más escasos, concentración de la riqueza, distribución desigual, abismos sociales, ideas dejando de fluir a favor de prejuicios, precios mal formados, gruesas fallas de mercado, elusión de impuestos y desigualdad endémica.

El capitalismo y liberalismo internalizaron y propagaron el paradigma de la supremacía de la competencia sobre la cooperación, individualismo sobre altruismo, de acumulación sobre distribución con el sustento básico de Darwin, 1859; hoy que el seguimiento genómico de las variantes de la Covid emplea en la práctica los postulados teóricos de Margulis 1967, este supuesto ha sido superado.


Seamos justos contextualizando a Darwin. Él postuló hace 150 años que la vida y las relaciones sociales fluían en natural competencia. Que no se haya fortalecido científicamente la teoría, escapa a su responsabilidad y alcanza a quienes desgobiernan en su nombre. 



EL LEGADO DE MARGULIS


Margulis demostró que no somos los “winners” del mundo, somos una mínima parte de una complejísima red de seres vivos cooperantes que permite a la humanidad evolucionar. Es esta línea la que debe guiar la revisión de la unidimensionalidad de la competencia: no es derribar a Darwin, es evolucionar hacia una Margulis cuyo gran aporte es haber descubierto que “cooperar es una capacidad biológica y una ventaja competitiva crucial”, los sentimientos de solidaridad y pertenencia están en nosotros. El egoísmo, explotación e indolencia son aprendizajes y por ello reversibles.


Pedir autocrítica a ideologizados de izquierda y derecha es una tarea con bajas probabilidades de éxito en un mundo donde las ideas fijas, los prejuicios y las decisiones sin evidencia predominan.


Mientras tanto, las células siguen cooperando y evolucionando como hace millones de años. Ellas fueron, son y seguirán trabajando en silencio por la sobrevivencia de la humanidad.