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Infodemia, ivermectina y resistencia ideológica

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27 sep. 2021

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Observatorio de Pandemias

ANTECEDENTES


Tenemos claro que como respuesta a la pandemia se desplegaron armas no farmacológicas (mascarilla, distancia social, rastreos, seguimientos, pruebas antígenas, moleculares) y armas farmacológicas, en la cual se encuentran las medicinas y las vacunas.


También tenemos claro que al inicio de la pandemia se sabía muy poco del SARS-CoV2, las vacunas recién iniciaban su veloz desarrollo, pero la rápida propagación y virulencia del COVID-19 con las personas de tercera edad se tradujo en el desborde de la infraestructura hospitalaria. No existían armas farmacológicas específicas para frenar al coronavirus una vez que la enfermedad se complicaba.


Tres meses después, la ciencia desarrollaba soluciones con tres enfoques (medicamentos antivirales, medicamentos para influir en la respuesta inmunitaria y anticuerpos provenientes de sangre de sobrevivientes). Un año después llama la atención que la primera esperanza la diera el esteroide dexametasona pues parecía eficaz y de muy bajo costo. También Remdesivir, un antiviral usado para combatir el ébola. Incluso, Lopinavir y Ritonavir, antivirales para tratamiento de VIH, los cuales fueron puestos a prueba y tempranamente las autoridades sanitarias, basados en un informe de The Lancet, descartaron la hidroxicloroquina.



Fuente: CDE News



Mientras tanto el personal de planta hacia frente al coronavirus usando medicinas típicas contra la influenza y otras enfermedades respiratorias. También se probaron algunos tratamientos con medicinas alternativas recomendadas por sus autoridades sanitarias. Los pobres resultados en medio de una terrible primera ola - que impactó fuertemente al personal de salud - generaron condiciones de incertidumbre ideales para el surgimiento de mecanismos alternativos de información, recomendando medicinas alternativas, una vía paralela.



LA CAUSA, OFENSIVA INFODÉMICA


En febrero del 2020, la OMS alertó que junto a la pandemia de COVID-19 venía la Infodemia, descrita como una gran cantidad de información en la cual una parte era veraz y otra no, impidiendo al ciudadano tomar decisiones adecuadas. En Julio del 2020, en un artículo técnico con forma de carta abierta “Covid19: Desinformación en redes sociales”, los expertos Johana Acosta-Quiroz y Sebastian Iglesias-Ozores constataron los primeros daños atribuibles a la Infodemia y advirtieron la magnitud del daño potencial. (Más detalles sobre el artículo técnico).

 

Toda pandemia genera una necesidad importante de información, pero era la primera vez que la población mundial estaba confinada con teléfonos inteligentes capaces de “volar” a través de la autopista virtual de la internet. Sin embargo, las redes sociales es una gran fuente de información desregulada y asimétrica, pues el usuario final tiene muy pocos elementos para juzgar la veracidad de la información que recibe.


Es más, la información científica veraz es de difícil comprensión mientras la información que carece de sustento científico es de muy fácil consumo. En el primer caso lo publican profesionales notorios que asumen la responsabilidad de la publicación y en el segundo caso lo “postean” personas desconocidas que no asumen la responsabilidad de lo que publican.


La carta indicaba claramente que “las noticias falsas sobre COVID-19 en redes sociales representan un riesgo para la salud pública, y pueden llegar a disminuir la eficacia de las campañas dirigidas a restaurar la salud física, mental y bienestar de los ciudadanos”. Un año atrás señalaban que “algunas noticias erróneas están escritas en forma de testimonio y la mayoría de las veces inducen a miedo o ansiedad” alimentando un círculo vicioso y nocivo.


Otro problema adicional a la magnitud es la velocidad de la información, la circulación es tan rápida que muy pocos se preocupan en verificar la certeza de lo que reciben y toman decisiones incorrectas: compras de pánico, sin receta médica o fuera de farmacias autorizadas. Las falacias circulan por ascensor y las verdades por escalera.





De alguna manera se ha tratado de regular la información con mecanismos de “fact-checking”, pero esto es insuficiente. Las teorías conspirativas, estafas y engaños no se detienen; el artículo hace un llamado a recuperar espacio virtual con tres ejes tácticos para evitar el pánico: 1) mirar solo cuentas webs oficiales, no personales; 2) usar redes seleccionadas para contenidos de salud y 3) garantizar la presencia constante de los medios, la ciencia debe tener rostro.



EFECTO A: LA RESISTENCIA ANTIVACUNAS


La OMS informó que 17,000 millones de vacunas inicialmente consideradas necesarias para lograr la inmunidad global en el mundo se han administrado 5700 millones de dosis, pero el 73% de esas vacunas se han aplicado en solo 10 países. El continente europeo está cerca de lograr la inmunidad regional, pero en el resto del mundo el panorama no es tan alentador. En los países pobres no hay vacunas y en los países ricos no hay más voluntad para vacunarse.


Con un planeta a medio vacunar, liberar una variante de coronavirus de rápida propagación en una población protegida a medias puede dar lugar a una cepa resistente a la vacuna y/o con capacidad evasiva a la respuesta inmunológica de la vacuna. En la guerra, el peor escenario es quedar en el medio (“tierra de nadie”), entre el fuego amigo y el fuego enemigo, pues tiene el doble de probabilidad de morir que estando en cualquiera de los dos lados.


Es decir, que en la población existen dos segmentos expuestos a grandes riesgos: los no vacunados con 0% de protección contra el coronavirus y quienes tienen una sola dosis con apenas 33% de protección, solo con dos dosis se alcanza el 90% de protección. En EE. UU. la brecha entre primera y segunda dosis (tierra de nadie) según Our World in Data llega a 9%, y en Perú es de 3.2%.


Adicionalmente las naciones suelen tener entre 2 y 3% de población con males crónicos y por ello sistema inmunológico débil. Es altamente probable que su respuesta inmunitaria sea incompleta tras las dos dosis, pues mientras no reciban una tercera dosis de refuerzo siguen expuestos como un parcialmente vacunado, y las mutaciones se siguen incubando. Incluso, si el virus es rechazado, este buscará la forma de evadir la respuesta inmunitaria  en millones de ocasiones hasta que uno lo logre.


Si en caso logra evolucionar e ingresar, el freno a su propagación son el aislamiento del contagiado y el uso permanente de mascarilla; pero el problema es cuando el paciente es asintomático y sigue circulando sin restricciones, allí las probabilidades de transmisión se multiplican y la mutación podría escalar contagios hasta constituir una variante, crecer hasta ser catalogada como variante de interés (VOI) y escalar a variante de preocupación (VOC).



EFECTO B: MEDICINAS MILAGROSAS, LA IVERMECTINA


Nunca tuvo evidencia científica sólida de respaldo e, incluso, la farmacéutica internacional Merck - su fabricante - tomó distancia de su fármaco indicando la insuficiencia de información para prescribirlo contra el coronavirus, pero el poder de la comunicación informal es muy grande, se le atribuyeron propiedades inexistentes y cuando el debate se ubicó en las redes sociales no hubo marcha atrás posible.


La presión fue muy grande a favor del antiparasitario de uso animal: el laboratorio que inició los ensayos preclínicos para la vacuna peruana lo promovía, alcaldes y gobernadores de todo el país los entregaban en plazas públicas, empresas la repartían a su personal y trabajadores independientes lo tomaban “preventivamente”. Tanta era la presión que el MINSA llegó a autorizarla para el tratamiento del COVID, luego lo dejo a criterio del médico y finalmente en enero fue retirada del listado de medicamentos autorizados.



Fuente: @drantonioquispe



Las consecuencias de estas decisiones sin evidencia científica fueron desastrosas durante el verano del 2021, ya que el COVID19 arrasó en la costa central del Perú, donde se ubica la industria agroexportadora. Además, los trabajadores pensaban que estaban protegidos y relajaron la distancia física, presentando consecuencias lamentables.


Lo interesante resultó la variopinta composición de los promotores del antiparasitario: desde negacionistas, creyentes de conspiraciones, autoridades, políticos, empresarios en marcha, epidemiólogos, gremios médicos, comerciantes sin escrúpulos y pobladores convencidos que estaban a salvo con la dosis de 5 gotas por un kilo de peso, un mensaje tan simple y dañino.


Hoy, ese fenómeno que parecía propio de un tercermundista habitado por gente pobre, poco educada y con baja conectividad, hoy se replica en Estados Unidos, el país más desarrollado, mejor informado y ampliamente dotado de vacunas en el mundo. En dicho país, más del 40% de la población no se ha vacunado y, ante la amenaza de la variante Delta, la ivermectina reaparece como la salvación para evadir – al igual que el virus - a las vacunas.



¿QUO VADIS MUNDO?


El panorama no es alentador, la inmunidad global es aún muy lejana y si bien los datos viajan por el mundo a mayor velocidad que el virus, el mundo solo se salvará si las vacunas son las que llegan a todo el planeta a gran velocidad.


Una complicación adicional es la efectividad de las vacunas para provocar la respuesta inmunitaria, los laboratorios han reconocido que la duración de la inmunidad comienza a disminuir lentamente. Pfizer informó que se redujo de 85 a 84% en seis meses. En términos prácticos, significa que los países superavitarios en vacunas seguirán concentrando sus esfuerzos en terceras o cuartas dosis sin hacer serios esfuerzos para contribuir a la vacunación en países pobres.


Todo parece apuntar hacia una tragedia sanitaria, el mundo está a medio vacunar y la variante Delta es bastante más transmisible y movediza que las variantes primigenias, no es la única. El peor escenario de una variante con capacidad evasiva no es irreal con tanto espacio no vacunado para seguir creciendo.


De declararse una tercera ola en Perú, una cuarta, o incluso una quinta, en algunos países del primer mundo, la experiencia es que, con infraestructura sanitaria saturada, la gente muere por falta de camas UCI y oxigeno medicinal. No se puede hacer mucho cuando el paciente pasa a cuidados intermedios y los sobrevivientes de extensos internamientos en ambientes UCI quedan con serios problemas para continuar una vida normal.



Fuente: 20minutos