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Covid-19: Contagio, Vacunación y Big Data

¿Cómo va la vacunación por grupos etarios en el Perú? ¿Cuánta población de rezagados hay? ¿Cómo reducir su brecha? ¿Qué estrategias implementar para alcanzar el nivel de inmunidad?

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6 nov. 2021

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Observatorio de Pandemias

El diario La República viene monitoreando el programa de vacunación nacional, basado en la información oficial del MINSA, y ha publicado un informe interactivo que arroja algunas luces sobre la posición actual y hacia dónde nos dirigimos.


Desde un punto de vista analítico, el ODP Perú hace una revisión de estos.



ANTECEDENTES


La aprobación internacional de las primeras vacunas se dio en noviembre del 2020 y los países mejor posicionados con los fabricantes iniciaron sus programas en diciembre del mismo año. En Perú, la carrera se inició en febrero del 2021 (11 meses después del confinamiento general). Con un primer lote de 300,000 dosis de vacunas Sinopharm, se inició la carrera logística y sanitaria que se enfocó, en primer lugar, en el personal de salud y seguridad.


El programa tuvo dos frentes paralelos: la negociación para la adquisición de más vacunas diversificando laboratorios (se incluyó a Pfizer y AstraZeneca) y la aplicación de las vacunas en todo el territorio nacional, priorizando poblaciones de mayor vulnerabilidad para luego atender a la población general por grupos etarios de edad descendente. La estrategia inicial es de punto vacunatorio centralizado.






VACUNACIÓN


En Perú, al 02 de noviembre se han aplicado 35.046 millones de dosis desde el 10 de febrero (262 días), con un promedio de 135,000 dosis diarias. La brecha de vacunación incompleta es de 23.88%.


La información desagregada por grupo etario es muy interesante y útil: la población objetivo de vacunación asciende a 22,935,533 personas a partir de 12 años y el programa de inmunización actualmente se encuentra terminando el grupo de 18 a 29 años, e ingresando al grupo entre 12 y 17 años. Es decir, que se tiene una importante proporción de población rezagada.





En esta gráfica se mide el avance de la inmunización por grupos etarios, es decir, la situación actual de cada una de estas poblaciones respecto a la vacunación contra la COVID-19.

Para ello, el MINSA ha determinado una población vacunable de 22.935.533 personas, distribuida en siete grupos etarios: de 80 a más (647.355), de 70 a 79 (1.271.842), de 60 a 69 (2.221.241), de 50 a 59 (3.277.134), de 40 a 49 (4.183.174), de 30 a 39 (5.031.117), de 18 a 29 (6.303.670) y de 12 a 17 (3.138.353).



RESULTADOS DE LA VACUNACIÓN

La publicación establece grados de avance, la contrastación entre población vacunable y población vacunada permite identificar claramente los bolsones etarios de rezagados en la vacunación.


La población vacunable determinada fue de 22,917,533 habitantes mayores a 19 años, en ellos, la eficacia de la campaña inmunizadora alcanzó a 15,523,382 personas (67.73%), es decir, el porcentaje de rezago vacunatorio (por no cobertura o por brecha) es de 33.3% de la población. Con la adición reciente del segmento de 12 a 18 años, la nueva población vacunable alcanza los 26,055,886 habitantes y la inoculación de este grupo está en curso.


El performance vacunatorio estático (en puntos de vacunación) fue mejorando su productividad a través de los meses, pero está llegando a su final. En efecto, al culminarse el trabajo con el último grupo etario añadido de 12 a 18 años, el modelo de esperar al paciente que llegue voluntariamente a vacunarse estará agotado y deberá pasarse a un modelo dinámico.






REZAGADOS DE VACUNACIÓN


El cuadro previo permite visualizar que los mayores de 60 años presentan tasas de rezago muy parejas entre 14% y 15%, pero a medida que la edad desciende (los más jóvenes consumen más redes sociales), el rechazo a la vacuna aumenta a niveles más que preocupantes: 55% entre 20 y 29 años.


El rezago es nítidamente un producto derivado de la infodemia que se transmitió con amplia libertad durante 15 meses hasta la autorregulación de contenidos por las redes sociales, pero el daño estaba hecho: una serie de mitos urbanos se han generado y asentado en la cultura popular, todo conduce hacia la necesidad de adoptar medidas más exigentes a los pobladores no vacunados.





En cuanto al índice de vacunación, el promedio de Perú es de 53,081 personas cada 100,000 habitantes. La ventaja de este indicador es que el promedio habla del país, pero la contrastación con la densidad poblacional de cada región es determinable y mutuamente comparable: entre ciudades urbanas densamente pobladas, entre ciudades rurales de baja densidad o entre ciudades urbanas y rurales.


El informe de La Republica ratifica que la vacunación ha sido más eficaz y profunda en las ciudades urbanas y presenta retrasos en las zonas rurales:




Semanas atrás el ODP Perú había advertido de este severo retraso y la preocupante vinculación entre pobreza y retraso en la vacunación. A través de diversas piezas comunicacionales, se hizo un llamado para un cambio de estrategia: pasar de un centro de vacunación fijo (donde el poblador asume los costos de movilización) hacia la vacunación casa por casa donde el costo de movilizarse lo asume el estado, el sustento de esta propuesta es que en poblaciones rurales el costo de movilización constituye una barrera de entrada.


Por otro lado, los datos permiten advertir que el rechazo juvenil sería mayormente urbano y que la juventud rural podría ser sensibilizada por medios de comunicación alternativos.






CONCLUSIONES


Estamos ad-portas del agotamiento del modelo de vacunación estático y del necesario cambio a un sistema dinámico de vacunación casa por casa.


El estado peruano ha hecho un mínimo esfuerzo tecnológico para seguimiento y rastreo de contagios, todos sus recursos están concentrados en la vacunación, pero ahora, con un tercio del país por vacunarse, o en resistencia contra las vacunas, es el momento de diseñar e implementar un conjunto de medidas correctivas.


El gran objetivo sanitario es alcanzar el nivel de inmunidad (80%) de una población vacunable ascendente a 26,055,886. Si actualmente bordeamos los 16 millones de habitantes completamente vacunados, el nivel de inmunidad se alcanzaría con 21 millones de habitantes completamente vacunados. Si el rechazo a la vacuna es mayoritariamente urbano y existe un amplio margen para vacunación en las zonas rurales, qué debemos hacer? 


Vamos a ser reiterativos:


  • Cambio de estrategia inmunizadora: vacunación en hospitales y postas para que el personal de los centros de vacunación salga al campo a vacunar casa por casa.


  • Uso de tecnología y big data: en el país existen 32 millones de habitantes con DNI, 36 millones de teléfonos móviles, 23.5 millones de cuentas de Facebook, 15 millones de cuentas de TikTok, 7.1. millones de cuentas de Instagram y 12 millones de cuentas monedero con QR, es decir, que se cuentan con suficientes canales de comunicación segmentados para obtener información, establecer incentivos y hacer cumplir restricciones. Es cuestión de decisión.


  • Establecer la obligatoriedad de presentar certificado de vacuna QR para ingresar a todo establecimiento público y usarlo en viajes, no más declaraciones juradas. Si todos pueden leer un código QR de yape, puede también leer el QR del MINSA, no hay excusas.


  • ¿No tenemos capacidad? No se preocupen, en las zonas urbanas están las ONG y Caritas para asegurar la llegada, en las zonas rurales están las grandes mineras prestas a apoyar y consolidar vínculos con sus sociedades, pues su enfoque comunal actual es muy estrecho.


No olvidar que nuestra campaña de vacunación comenzó en febrero y que la respuesta inmunitaria comienza a declinar a los seis meses, no esperemos que los problemas detonen para actuar.


Nuevamente, nuestras autoridades tienen la palabra.